La arena y los elementos

Arena de playa modelada por el ir y venir del agua de mar y por el viento. Al retirarse el agua de cada ola que va a morir a la playa, deja al descubierto estampas como esta en la que se puede apreciar muy bien su textura.

Vetas de arena estratificada dejadas al descubierto por la acción del viento en los acantilados marinos de la costa portguesa.
A mi la foto anterior me recuerda a un a loncha de jamón serrano petrificada, Será que tengo hambre...





Arena modelada caprichosamente por el agua después de que un chaparrón la arrastrase formando chorreteras sobre arena más compactada. En este caso se produjo este acontecimiento en la playa de Cuesta Maneli en Huelva.





Curiosas formas...

Entre brumas matinales

Una fría mañana de niebla cerrada en la provincia de Valladolid.
La niebla comienza a levantar. Se ve perfectamente cómo el vaho poco a poco se va desprendiendo del suelo. El sustrato terroso y las miles de gotitas en suspensión se van separando y comienzan a ser arrastradas por una leve brisa. Parece que la mañana se ha lavado la cara para desperezarse. Comienza a ampliarse el campo de visión, ya no son sólo siluetas lo que puedo distinguir a 10 metros de mi. La niebla va dando paso, poco a poco, a un campo decorado con miles de diminutas gotitas de rocío. Hay telarañas por doquier engalanadas con pequeñas luces de agua como estas que ya os mostré en su día. Y en la lejanía distingo algo, es un pasajero de la niebla. La silueta de una rapaz posada en el poste de una valla se dibuja delante de mi. Al acercarme un poco sigilosamente para no auyentarla, observo que se trata de un Elanio azul (Elanus caeruleus). Empapado hasta la médula, le cuelgan pesadas sus alas. Deberá secarlas un poco para iniciar el vuelo de prospección por el territorio que ha elegido para buscarse el desayuno. No podrá hacerlo hasta que nuestra estrella más cercana logre atravesar sus primeros rayos entre las nubes de la fría mañana. En ese instante, yo aprovecho para hacerle una foto y quedar constancia del mágico momento.

Ocasos

¿Puesta de Sol en el mar o en tierra firme?
¿Hundir o enterrar al Astro Rey?
¿Evaporar agua o quemar tierra?
¿El rayo verde o el infierno?
¿Sol en las profundidades del océano o en las entrañas de la Tierra?
¿Luz en el horizonte u oscuridad bajo tus pies?
¿Calor en la lejanía o frescor en la cercanía?
¿Final o comienzo de una nueva etapa?
¿Vida trasnochadora o descanso nocturno?
¿Día o noche?

¿Quién me soluciona estos dilemas?

En cualquier "o-caso" disfrute del maravilloso despliegue de colores cálidos.

El otoño como debe ser


Llegué un poco tarde ese año, el otoño ya estaba bastante avanzado y muchos árboles ya habían cambiando sus vistosas hojas multicolores por el gris de sus ramas. Hace ya 5 años de estas fotos.


Sucedió en las montañas del norte. En esos valles habitados por hayas, robles, mostajos, serbales, espinos que se visten de colores durante unos pocos días al año.


Este día repetía una ruta que había hecho justo un año antes por esas mismas fechas.
El año anterior el bosque estaba más colorido, como podéis ver en la fotografía de mi amigo David, yo por aquellas fechas hacía fotos con carrete de diapositivas y las tengo sin digitalizar, así que muy amablemente David me ha cedido un par de fotos para ayudar a ilustrar esta entrada.


Recuerdo que fue un día en el que nos llovió, granizó, nevó e incluso nos rozó algún rayo de Sol, fue un día muy completo.
Subimos por el camino de un vallecito hasta lo alto de un collado, donde dominábamos un valle contiguo cuando las nubes nos dejaban la visibilidad suficiente. Era como un valle mágico escondido entre nubes cargadas de lluvia y arrastradas por el viento de la montaña.
A la vuelta, nos encontramos con el rastro de un oso que había cruzado el mismo camino que unas horas antes habíamos transitado, es posible que estuviese buscando alimento, hayucos o frutos de los abundantes y frondoso arbustos que había en esa zona.


Observamos que las huellas estaban muy frecas, a pesar de que en esos momentos llovía bastante, y un gran sentimiento de alegría, mezclado con algo de nerviosismo se apoderó de nosotros. Pensábamos lo cerca que podíamos estar del oso, podía estar tumbado entre los arbustos a pocos metros de nosotros y haber pasado desapercibido. Hicimos algunas fotos de las huellas y continuamos el paseo bajo el agua. No fue la primera vez que había visto rastros de oso por las montañas del norte de España, pero sí eran los más recientes y pensar sobre la proximidad que podía tener al plantígrado, era como recibir pequeñas inyecciones de adrenalina, son los síntomas típicos que hubiera sufrido todo amante de la naturaleza en esta o similares situaciones, jejeje.

El año que repetí la ruta no volví a ver rastros de oso, ni me nevó, ni llovió. Hizo un espléndido día soleado de otoño, que también supe disfrutar...

Ya están llegando


Como cada año, las grullas vuelven a picotear nuestras tierras en busca de alimento y descanso. Hace casi 60 años que las grullas dejaron de criar en España, las últimas de las que se tiene constancia, lo hicieron en la desaparecida Laguna de La Janda, en la provincia de Cádiz.
Las poblaciones escandinavas, alemanas y parte de las grullas polacas recorren una ruta migratoria soroccidental que las lleva hasta nuestros campos. Rusas, el resto de polacas y finlandesas se van a pasar los fríos a Asia Menor y Mediterráneo Oriental.
Escuchar sus trompeteos, observar sus formaciones en "V", contemplar los grupos familiares alimentánose, ver el vuelo de los grandes grupos al dormidero, son estampas que podemos observar a lo largo del otoño y el invierno.

A ver si os gusta esta transformación de la fotografía intentando imitar a los profesionales de las acuarelas... Sé que no tiene nada que ver, pero...